El extranjero
El extranjero
A. Camus
Mi prodigiosa memoria me permite releer cada libro como si fuera la primera vez. He releído El extranjero. De este recordaba más cosas. Pero no por mí, sino porque es un libro muy mencionado. Yo recordaba más o menos claramente la primera parte, antes del crimen. Las reflexiones de Mersault en la cárcel han sido, otra vez, una novedad. Ese detalle de que se le termina condenando más por no haber llorado a su madre que por haber matado a un hombre, no lo recordaba. La tontunez de los que pretenden que vuelva al camino del Señor, tampoco. Estos tipos, el juez y el cura, a mí me dan la impresión de que su interés al intentar convencer a Mersault de que reconsidere su fe, es la de afianzar su propia fe. Al manifestar Mersault tal desinterés por las cosas de Dios, ellos se sienten heridos y mi convicción es que esa ofensa es porque Mersault es la posibilidad de una alternativa. Hasta el momento ellos se limitan a tener una fe, a partir de Mersault ya les necesario elegir, porque hay una alternativa. Ese es el gran peligro que imagino yo que intuyen ellos en la actitud de nuestro hombre.
Me gusta ese descubrimiento final de Mersault de que ama la vida. Hasta ahora se ha limitado a vivirla con indiferencia, pero de pronto, en su argumentación de rechazo al cura, termina por comprender que de verdad ama la vida. Es por ello que al final su muerte no es triste, él descubre que ha vivido y eso le es suficiente. Lo que no comprendo es ese deseo final de que mucha gente acuda a su ejecución y de que le insulten con gritos de odio.