Eleni - 2004
Theo Angelopoulos
Theo Angelopoulos es, para mí, unos de esos directores míticos europeos. Son míticos porque ver una de sus películas es verdaderamente una odisea. Aunque no soy muy cinéfilo, no voy demasiado al cine y mucho menos asisto a cineclubs, algo me fijo, y no creo haber visto nunca en cartelera una película de Angelopoulos.
La primera que vi, conscientemente, suya, y aún la tengo grabada en cinta de video, fue Paisaje en la niebla. La he visto muchas veces y me parece una película soberbia. Sobre todo por algunas escenas de una composición exquisita. La película en sí es un tanto críptica, un algo simbólica sin saber muy bien qué metaforiza (¡existe la palabra!, como verbo, pero no exactamente con la acepción que le doy aquí). Sin embargo hay una historia más o menos clara: unos niños que escapan de casa en busca de su padre, quién, les han dicho, se supone que está en ¿Alemania? (olvido), aunque en realidad no es así. Los niños se van viendo afectados por las gentes y sucesos del camino y van sufriendo una transformación. El viaje concluye, ya digo, de una forma muy críptica.
Pero es Eleni de la que iba a hablar. Y he de decir que aquí la historia es mucho más precisa, muy clara. Es casi una saga, es decir una historia familiar, con varias generaciones y todo que transcurre entre la revolución soviética y la segunda guerra mundial. Parte de una colonia de griegos que huyen de, creo que Odessa, durante la revolución rusa y se instalan a orillas de un río en Grecia. Una familia recoge a una niña que lloraba junto al cadáver de su madre. Esa niña será Eleni. Y la película es básicamente la historia de esta mujer.
No me gusta de la película la impresión que me ha dado de ser un resumen mal hecho de una película original mucho más larga. Un resumen para el cual han quitado escenas sin demasiado cuidado de manera que hay unas carencias en la continuidad de la historia que, sin provocar la pérdida de datos relevantes en realidad, te dejan una impresión de segmentación incómoda, de falta de compacidad muy poco profesional. Desde luego si esta es la película original, el montaje no merece un premio.
La mano del maestro se aprecia, eso sí, en la composición de muchas de las escenas, en un cuidado por la fotografía. En las dos películas que he visto de don Theo, eso es lo que principalmente llama la atención, paisajes abiertos, gentes estáticas, a veces mirando al cielo o mirando a un punto en la lejanía, composiciones urbanas estáticas particulamente iluminadas. Ese es el tipo de cosas que se pueden disfrutar viendo esta película.