Aquí no hay nadie

Un viejo que leía novelas de amor

— Escrito por rperez @ 10:55

Un viejo que leía novelas de amor
Luis Sepúlveda

La selva amazónica como tema. Los intentos del hombre por colonizarla a lo bruto, sin comprenderla y por supuesto sin respetarla. Cómo la selva se revela contra esos propósitos (esto se encarna en la tigrilla y en las dificultades de moverse por la propia selva) y cómo se va replegando (este repliege es encarnado por los indios que se adentran en la selva para huir de la brutalidad de los colonos, tanto con ellos como con la propia selva). Una propuesta de acuerdo entre la selva y los intentos de colonización (encarnada en don Antonio - no me acuerdo del resto del nombre) que sin dejar se ser colonización - transformación - al menos fuera comprendiendo y no destruyendo la propia selva sino aprovechándola.

Creo que un poco esto es la esencia de la novela. Y lo que tengo ganas de escribir sobre ello. 


Bartleby, el escribiente

— Escrito por rperez @ 11:08

Bartleby el escribiente.
Hermann Melville

 

Se le pone como modelo de narración corta. No sé por qué. Y no lo sé aún después de haberla leído. Al parecer Calvino (supongo que será la siguiente referencia) no me lo va a aclarar porque al final dejó sin escribir la conferencia en la que analizaba esta historia.

Bartleby es naturalmente el personaje alrededor del cual gira esta historia. Su peculiaridad es la de ser raro hasta el extremo. Y eso es resaltado gracias a la descripción, previa a su presentación, de los otros tres empleados del bufete. Cada uno de los cuales es un número de circo en sí mismo. Pero estos se comunican y por supuesto, aunque con bastante deficiencia, colaboran en la realización del trabajo. Bartleby, en cambio, empieza siendo muy eficiente aunque en una parte del trabajo, no en todo. Sin embargo su eficiencia compensa sus defectos. Hasta el momento en que decide dejar de escribir. Entonces se convierte en una carga. Cuando deja de escribir ya no hay nada que compense sus defectos salvo los escrúpulos morales del narrador. Esos escrúpulos son los que hacen que en lugar de emplear la fuerza, legitimada, para echar a Bartleby, traslade el bufete completo a otro lugar.

Sin embargo queda una atadura emocional. Bartleby ha pasado a ser, de alguna manera, responsabilidad suya.

La explicación del trabajo anterior de Bartleby no me parece con fuerza suficiente para justificar el estado emocional del personaje. En lo que a mí respecta sobra.

Estructuralmente me gusta la introducción de los tres empleados del bufete inmediatamente después del la ligera presentación del narrador. Para, al final, dar paso al personaje central, sin prisas.

La repetición del “preferiría no hacerlo” es, por supuesto, clave. De alguna manera creo que es más el centro de la historia que el propio Bartleby.

Por más vueltas que le doy. No consigo extraer enseñanzas técnicas explícitas de todo esto. Confiemos en mi subconsciente.


El baile de Pan

— Escrito por rperez @ 09:35

El baile de Pan
Santiago Loren

Se trata de un libro publicado por el círculo de lectores que andaba rondando por mi casa desde hace mucho tiempo sin que le prestara mayor atención. Esos libros que siempre han estado ahí y que por eso mismo, por excesivamente conocidos, uno ignora. Lo cogí por que sí de la estantería y ya que lo tenía en la mano me lo llevé al coche para leérmelo en mis paseos matutinos. Para esas ocasiones, para tenerlos en el coche y leerlos cuando espero o cuando me paseo hasta el colegio de mi hija, muchas veces cojo libros que de otra manera nunca leería. Este se ha salvado.

Se trata de una historia de corte realista, lo que se escribía en los años sesenta, cincuenta. Trata de las gentes que habitan en torno a una plazuela de ciudad. Uno de eso libros corales, donde no hay un personaje principal. Aunque aquí hay un tal Benigno que guía un poco la historia. Podríamos resumirlo como que habla de las miserias cotidianas de la gente común. Hay un cierta moralina, ya en el título, tratando de atribuir una parte de sus desgracias a la ansiedad sexual. (La wikipedia dice exactamente "Dios de la fertilidad y de la sexualidad masculina desenfrenada") Leyéndolo no puedes evitar rememorar las películas de los años cincuenta con López Vazquez, Fernando Fernán Gómez y todos los demás; y, en efecto, hay una película del 63 que aún no he localizado "Benigno, Hermano mío" de un tal Arturo González - no parece atribuírsele ninguna otra película.

Creo que está bien narrada. A veces es divertida, a veces es melancólica, tierna. No es mal libro. Pero es uno de esos libros de los que uno se va a olvidar dentro de unos meses. 


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