Hijos del Fin del Mundo
Hijos del Fin del Mundo
Espido Freire
Se trata de un relato de viajes durante una peregrinación a Santiago. Empieza en Roncesvalles y acaba en Santiago. Salpica el texto de anécdotas del viaje, de referencias históricas y ya por último de referencias personales sobre su infancia, su carácter de hija de emigrantes, la lengua, la pérdida de las raíces, etc.
Me ha gustado. Al menos me he metido en el texto y he disfrutado. Los cuarenta minutos de guagua de ida y de vuelta los he hecho durante estos últimos días haciendo el camino de Santiago. A ese respecto el libro ha cumplido con creces su labor de distracción. Supongo que una buena parte es mi inclinación por los libros de viajes, pero hay que reconocer que la autora tiene un estilo sencillo y directo desmintiendo mis prevenciones hacia todos los "escritores jóvenes"
Hace tiempo que sé de Espido Freire pero nunca me había interesado por su obra. No sé si ahora me interesaré más, pero no tengo nada que reprocharle a ésta. Bueno, una cosa sí, una de las citas, al comienzo del libro es una canción - me niego en redondo a llamarlo poema- atribuido a Bumbury. Creo que si hubiera leído eso antes de comprar el libro no sólo no lo hubiera comprado, lo hubiera tirado a la basura directamente arriesgándome al enfado de algún guarda de seguridad. En cambio lo que leí fue otra canción pero de Nick Cave, y ahí me atrapó el anzuelo. No me arrepiento, pero voy a arrancar la hoja donde está lo de ese tipo porque estropea el resto del libro. No tengo nada contra ese hombre salvo absoluta indiferencia, pero esa canción revela un sentido de la poesía y de la literatura absolutamente infantil y estereotipado, simplemente es un mal poema-canción y una pésima presentación del libro.
Volviendo al libro, noto una cierta descompensación. Hacia el final, aproximándose a Santiago, la autora abandona el camino (figurativamente) y se mete de lleno en sus recuerdos de infancia y en una discusión sobre la emigración, las raíces abandonadas, etc. No es que no esté interesante pero rompe con el ritmo que llevaba el texto hasta ese momento. Hace que la obra se convierta realmente en dos textos pegados con poco cuidado, no integrados uno en el otro. Estéticamente la obra en conjunto pierde puntos y se convierte en un texto apenas elaborado. Supongo que es una característica propia de muchos libros de viajes no especialmente concebidos sino surgidos al hilo de una experiencia concreta.
En suma, me ha gustado. Lo he disfrutado y me ha quitado al menos un poco de prevención contra un autor.