Cuentos
Juan Carlos Oneti
No sé qué decir de los cuentos de Juan Carlos Onetti. Salvo que en algún momento me han recordado a los de Raymond Carver. Más que nada en el estilo lleno de silencios, de referencias y reflexiones sobre hechos apenas vislumbrados y que no forman parte del tema del cuento, cualquiera que fuere.
Porque los temas de los cuentos de Onetti son bastante ambiguos y diría que en algunos casos inexistentes. En muchas ocasiones son el relato de un simple pasar. Frases sueltas, referencias a hechos nada aclarados contribuyen, presuntamente, a justificar la situación que se dispone a relatar, que no es apenas nada: un hombre que camina soñando, otro que por situaciones nada claras se ve obligado a esconderse en una playa... (Si me pongo a pensar no consigo recordar otros cuentos)No sé si todo eso es relevante en Onetti. Vengo pensando que lo más relevante de Oneti es la experiencia de leerlo. Y el ambiente siniestro que evoca su lectura difícil. A menudo hay que volver atrás, aún después de haber avanzado hasta la mitad de la historia, para poder retomar el hilo. Son bastante como un laberinto donde, si te sueltas de ese hilo, quedas perdido.
Por otro lado creo o tengo la sensación de haber descubierto como dos categorías de literatura, una en la que lo importante es la historia, lo que se cuenta, los recursos que utiliza el autor para mantener el interés, otra es aquella en la que lo importante es la expresión misma, la fraseología utilizada y donde lo que prima es la mera experiencia de leer - puede que esté hablando de prosa y poesía y en ese caso Oneti se aproxima en esto a la poesía aunque nunca a nadie se le vaya a ocurrir catalogar a Oneti de poeta, cosa que no sé si ha ocurrido. Y no es que en Oneti no sean interesantes los recursos que utiliza para contar la historia, que son bastante complejos también - personajes encargados de compendiar el conjunto de relatos que otros personajes le refieren acerca a unos terceros personajes objeto de la narración.
En resumen podría decirse, como de pocos autores, que leer a Oneti es una experiencia literaria en la que hay que sumergirse de manera empecinada o no hay nada que hacer con él. Aléjense los lectores que esperan que los libros sean como un jarro de líquido que se vierte sin esfuerzo en el vaso con el simple girar de la muñeca. (¡joder!)