Aquí no hay nadie

Los Adioses

— Escrito por rperez @ 10:25

Los Adioses
Juan Carlos Onetti

Esta es una historia más larga, pero que se puede leer de un tirón. Y lo recomiendo así, para poder sumergirse en el ambiente.

Esta historia es un juego de malentendido. Digamos que una historia con truco final, lo que por lo visto ha supuesto alguna controversia, por lo que tiene de recurso evidente. A mi me ha sorprendido y  me ha gustado. Me gusta también cómo es relatada: el narrador es un hombre que regenta un bar en una zona cercana a un balneario o centro de salud en la sierra. Este hombre nos cuenta la historia de un presunto enfermo que llega al balneario. Las referencias sobre el hombre le van llegando bien a través de su propia interacción con el hombre bien a través de un enfermero, o una asistenta del hotel. Así nos va contanto la historia tejiendo en uno solo los varios paños que consiguiendo. 

Yo creo que es la forma de narrar de Onetti, y no la historia en sí, la que aporta esa sensación de  inminencia de tragedia. De nuevo la lectura es algo difícil, uno se pierde con facilidad y si te dejas ir en un párrafo luego resbalas por los siguientes como por una pendiente - así me pasa a mí - hasta que vuelves a agarrarte a una frase explícita y simple o vuelves atrás y empiezas de nuevo.

De nuevo lo veo alejado de los clásicos autores que yo concebía como literatura latinoamericana. No sé por qué he dejado tanto tiempo de leer a Onetti. Supongo que  precisamente porque su lectura no es un camino de rosas como la de Borges, ni un divertimento como la de cortazar, ni un mundo de fantasía-realidad como las de Rulfo, García Marquez. No sé, es otra cosa. Yo la pondría más proxima a una cierta literatura norteamericana, creo que tiene sus puntos de comparación con los cuentos de Raymond Carver.


El infierno tan temido

— Escrito por rperez @ 10:04

El infierno tan temido
Juan Carlos Onetti

Hace tiempo que me tengo prometida una lectura, si no exhaustiva, al menos amplia, de Onetti. Creo que ya he empezado. El primer relato que he leído es este guiado por un artículo de Vargas Llosa que lo ensalza muchísimo. 

Escrita, yo diría que de una forma siniestra, oscura. Es un estilo difícil el de Onetti, con muchas elipsis y supuestos sobreentendidos, descripciones abundantes en adjetivos poco descriptivos,incluso extravagantes, frases que quedan colgadas. Es una lectura que requiere atención.

Y la historia es extraña, también siniestra. Creo que los personajes son bastante vulgares pero la forma de narrarlos les aporta un aura de trascendencia, de tragedia. En este, la tragedia es una simple historia de celos pero se complica hasta convertirse en algo más terrible. 

Se puede resumir así: un hombre, viudo, con una hija, conoce a una actríz veinte años menor que él. La actriz se interesa, y terminan casándose. Todo funciona perfectamente, la mujer se lleva muy bien con la hija, y entre ellos hay amor. Pero la mujer sigue en su trabajo, y este la lleva a una gira. Se separan durante seis meses. Cuando ella regresa, le cuenta al marido un acto de infidelidad que cometió durante la separación. Ella se lo cuenta confiada porque para ella no fue un acto de infidelidad pues lo tenía a él en mente, ella lo piensa más bien como un homenaje, pero, naturalmente, él no lo comprende y le pide la separación. Entonces ella empieza a acostarse con hombres, cualesquiera, y le envía las fotos que lo demuestran. Al principio se las envía a él, pero pronto, intuyendo que él las terminará por romper sin mirarlas, empieza a enviarlas a personas próximas al hombre. El hombre termina por suicidarse.

Esa es la historia. En efecto es extraña. Uno no puede sacar conclusiones de una historia como esta. Es simplemente una buena historia literaria.

Durante muchos años he estado leyendo a Borges, Cortazar, García Máquez y otros de este estilo que habían conformado para mí lo que era la literatura sudamericana. Imaginación, o más bien fantasía, ambientes rurales o indefinidos. Después, mucho después conocí la obra de Alvaro Mutis y siginificó para mi un rompimiento con respecto a lo que tenía en mente con respecto a esta literatura. Ahora vuelvo a quebrar mi parecer con la obra, urbana, así me suena, urbana, de Juan Carlos Onetti. 


Sin Sangre

— Escrito por rperez @ 00:39

Sin sangre
Alessandro Baricco

Una novela un tanto enigmática. La estructura es un poco clásica. Una escena terrible en la cual solo queda un superviviente. Y luego muchos años después una presunta venganza. Lo sorprendente es la forma de la venganza. O tal vez no es una venganza sino una recuperación de algo perdido. No sé.

Se trata de una novela corta. Dos capítulos. Soy un incondicional de Baricco pero esto no es lo mejor que ha escrito. Esa sensación que siempre me deja de que es un buen contador de historias, en esta no me ha satisfecho. Sin decir que sea una mala historia, no me ha satisfecho. Podría, sin embargo, tratarse de esa típica reserva que tiene uno siempre con las obras más recientes de sus autores favoritos, que nunca alcanzan la grandeza de las obras que ya escribió. Pero años después, al recuperarlas, no aprecias ninguna diferencia que te permita pensar que a partir de esta empezaba a flojear o algo así.

En resumen. Otra más de las historias de Baricco. Tu ya mentiendes.


Las Noches de Flores

— Escrito por rperez @ 00:26

Las noches de Flores
Cesar Aira

Flores es un barrio de Buenos Aires. Creo. Al menos así nos lo ha contado siempre Alejandro Dolina. Parece que a Aira también le hace gracia el barrio.

¿Qué pasa en las noches de Flores?. Pues la cosa empieza fácil, aunque sorprendente. Unos viejitos, Aldo y Rosa, deciden meterse a repartidores de pizza nocturnos. Este es probablemente el punto de partida de don Cesar. A partir de aquí empieza a improvisar. Pone su sombrero de copa boca arriba al lado del escritorio y empieza a sacar conejos: un repartidor de pizza decapitado, un repartidor de pizza del que se sospecha que no es varón, un monasterio donde las monjitas de guardia noctura piden pizza. Un extraño ser que podría ser tanto un extraterrestre como un enano vestido de espiderman. Una anciana que no es mujer. Un anciano que no es honrado. Un escritor que no escribe. Un crítico de arte que no tiene obras de arte. Una frase terrible. Y un montón de cosas más.

A estas alturas no me voy a sorprender de Cesar Aira. Es otra más de esas cosas inclasificables que escribe don Cesar. Que van evolucionando a medida que va avanzando el relato. -Se dirá, como todos. Yo diría que como todos no. Todo el rato se tiene la sensación de que las cosas de verdad van ocurriendo por sorpresa, no solo para el lector, sino también para el escritor. No me creo que haya un plan de obra, ni siquiera que haya una vaga idea de lo que se pretende escribir. Cuando no sabe qué medita sobre las más variopintas cuestiones. A veces incluso dudo de que las presuntas reflexiones transcritas no sean más que otra vez literatura, solo palabras hiladas que dan la impresión de reflejar una idea. Al final todo se detiene casi porque sí. Porque se podría continuar indefinidamente. El tío tiene un recurso de finalización que consiste en revolverlo todo aún más hasta convertir los personajes en muñecos, marionetas explícitas.

No sé. Cesar Aira me deja perplejo.


Mal de escuela

— Escrito por rperez @ 10:55

Mal de Escuela
Daniel Pennac

Al parecer Daniel Pennac es un escritor con muchos libros.  Yo nunca había oído su nombre hasta este, que me llamó la atención porque toca el tema los problemas de la educación. 

En realidad el libro habla de los niños problemáticos en la escuela. Se pone a sí mismo como punto de partida, pues él se describe como un zoquete durante su época de escuela. Yo diría que trata de quitarle al niño problemático esa aura de "encarnación de la maldad".

A través de su propia experiencia nos hace comprender cómo el niño problemático es verdaderamente un niño con problemas. Esa incapacidad de adquirir los conocimientos que el profesor trata de inculcarle y esa permanente calificación de zoquete, que tanto él a sí mismo como los profesores menos pacientes con especial saña implantan en su mente, termina por ser asimilada por el propio muchacho como una identidad. Identidad que, a falta de otra cosa, es reivindicada hasta con orgullo. 

Me gusta cómo concentra su atención en los sentimientos de impotencia del niño al no comprender lo que se trata de enseñarle. Y me gusta cómo sugiere al profesor que su labor es deshacer ese nudo ficticio de imposibilidad que se planta delante de un niño derrotado por esta impotencia. Al ponerse a sí mismo como ejemplo también de profesor que conoce las emociones que siente un muchacho que se considera a sí mismo un zoquete, y que trata de volver su atención hacia otras cosas - critica mucho por ejemplo el acoso del consumo - en las que su dignidad pueda mantenerse más o menos erguida, se muestra como un maestro paciente que nunca pierde la perspectiva de que trata con niños y de que detrás de todas aquellas actitudes violentas, jactanciosas, retadoras, siempre hay un niño confuso por más pervertido que esté por las influencias del barrio, la pandilla, la televisión y el ataque constante del vampiro del consumo.

No deja de dedicar un capítulo a los casos extremos, que él considera aislados y que - apunto yo - como todo mal es siempre magnificado hasta tender su influencia por toda el área. Es decir, un caso de violencia de un alumno contra el profesor es comentado durante semanas y se apodera de todos un apocalíptico sentimiento de que los jóvenes se han vuelto unos monstruos. Sin embargo miles de casos de alumnos que superan asignaturas y cursos enteros a pesar de las funestas influencias a que constantemente son sometidos – publicidad acosadora, televisión infame, modelos y modelos de violencia en cines juegos, comics, padres indiferentes y hasta directamente perjudiciales y hasta profesores incapaces – nunca son mencionados ni valorados cuando lo milagroso, lo verdaderamente extraordinario es que esos pocos lo consigan.

Por otra parte se harta uno de oír hablar de las grandes cifras de fracaso escolar y para atajarlas únicamente se menciona la cantidad de dinero que se va a invertir. Pero nadie se arriesga a apuntar que es necesario primero averiguar en qué es necesario gastarlo.

Buen libro. Nada sesudo. Por supuesto tampoco da soluciones, simplemente expone una presunta experiencia que podría dar alguna idea a alguien. Eso es todo.

 


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